Cuatro Ciénegas Pueblo Mágico en Coahuila

Cuatro Ciénegas Pueblo Mágico en Coahuila

Cuatro Ciénegas Pueblo Mágico en uno de los desiertos más voraces del norte de México, esconde un tesoro natural como pocos en el mundo.

En el estado de Coahuila, al norte de Saltillo y muy cerca de Monclova, se encuentra una de las regiones más sorprendentes de nuestra geografía. El Pueblo Mágico de Cuatro Ciénegas es la puerta de uno de los paisajes desérticos más extraordinarios del mundo; entre sus dunas se hallan más de 400 oasis de aguas transparentes, que se yerguen en lo que fuera hace millones de años el Mar de Tetis.

Con el correr de los milenios el agua se fue retirando, sin embargo, gracias a una red de ríos subterráneos estas pozas sobrevivieron, y hoy forman parte de uno de los paisajes más hermosos del planeta.

Cuatro Ciénegas, donde naciera el ilustre Venustiano Carranza, conserva intacta esa atmósfera tan peculiar de los pueblos del desierto; casonas de gruesos muros con patios en la sombra dan la bienvenida a los viajeros, que llegan para ser testigos de lo que parece imposible: cientos de oasis de aguas turquesas en un inhóspito valle desértico que mira hacia la Sierra Madre.

Cuatro Ciénegas Pueblo Mágico

Cuatro Ciénegas, siempre inundado de sol, se disfruta a la sombra de sus fachadas coloniales, en sus cocinas muy mexicanas de amplios fogones, y en las calles solitarias que llevan a la plaza bajo un cielo azul intenso.

La plaza principal con su quiosco al centro, es el lugar de reunión por excelencia; aquí se organizan los eventos civiles y religiosos de principios de la primavera, cuando el clima es más benigno. En la calle Carranza se encuentra el Museo Casa Carranza, que es una hermosa casona del siglo XIX donde nació este personaje revolucionario.

La Casa de la Cultura, que también ocupa una preciosa casa colonial, la Iglesia de San José y la Presidencia Municipal merecen ser visitados. En las calles aledañas a la plaza, hay algunas cantinas típicas que conservan su carácter centenario, donde se pueden degustar los vinos locales que tienen fama en todo el estado.

Asimismo, los restaurantes ofrecen deliciosos platillos regionales como fajitas de res, cortes de carne a las brasas, la famosa machaca, caldos de cola de res, potajes de verduras y dulces de leche para el postre.

El Área Natural Protegida de Cuatro Ciénegas

Antes de internarse en el desierto, conviene acercarse al centro de información del Área Protegida o a la Presidencia Municipal, para contratar los servicios de un guía certificado y obtener un mapa detallado de la zona.

Es importante acotar que la mayoría de estas pozas son delicados ecosistemas que cuentan con más de 60 especies animales únicas en nuestro planeta y más de 700 especies de plantas endémicas, por lo que está prohibido nadar. Para meterse al agua está la Poza La Ilusión o el río Los Mezquites, también de aguas transparentes y escenarios portentosos.

Muy cerca del Pueblo Mágico se halla la Poza Azul que es una de las más visitadas, con tan solo una profundidad de 5 metros en su punto más hondo. El agua de esta poza contiene un mineral color azul celeste que le otorga tonalidades caribeñas. Un poco más lejos, la poza El Mojarral, llamada así por la abundancia de mojarras en sus aguas, tiene tonalidades más bien esmeraldas y su visita es imperdible.

Por esta zona se encuentran las Dunas de Yeso, un enorme yermo de arenas absolutamente blancas y cristalinas, constituidas por finísimos cristales de sulfato de calcio, es decir, yeso puro. Los paisajes aquí son espectaculares, casi irreales; en algunas zonas se descubren extrañas esculturas naturales de yeso que han sido moldeadas por el viento y por millones de años de erosión.

Desde que el Mar de Tetis se fue evaporando y desapareció definitivamente, dejando únicamente estos oasis de extravagantes colores, arenales de yeso y fósiles marinos que se pueden ver en las laderas rocosas de los cerros, ese lugar se convirtió en un paraíso único en el mundo.

Otras joyas naturales imperdibles

Un poco más lejos del Pueblo Mágico, a poco menos de 15 kilómetros, tampoco tiene desperdicio la poza de Las Playitas, que tiene la particularidad de tener espacios de arena blanca alrededor de sus aguas. El lugar es solitario y espectacular, sólo el viento y algunas aves irrumpen esporádicamente.

No lejos de aquí, otra poza maravillosa es la de La Becerra, habitada por miles de peces multicolores. La Poza La Ilusión tampoco está lejos y suele ser muy visitada, ya que en ella sí se permiten las inmersiones.

El río Los Mezquites, de aguas totalmente transparentes y sutiles tonalidades azules, tampoco está lejos del pueblo y su visita resulta imprescindible, ya que aquí se permite nadar y practicar esnórquel para descubrir la exótica fauna submarina. Aquí también se pueden realizar expediciones en kayak, que resultan una excéntrica experiencia que nunca se olvida.

En tus próximas vacaciones, no dudes en ofrecerte este peculiar destino del desierto coahuilense, puedes tener la certeza de que será una aventura de intensas sensaciones que se quedará contigo por toda la vida.

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